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LOS EMPLEOS DEL MAÑANA PARA LOS JOVENES BOLIVIANOS DE HOY

La juventud que no miramos:

Hace algunos meses, la OIT reconoció el hecho de que los jóvenes no pueden integrarse con facilidad al mercado laboral, y que este fenómeno podría tener repercusiones importantes para la futura prosperidad y desarrollo de los países, especialmente en aquellos menos desarrollados. Esto deja en claro que existe una situación global, especialmente agravada en muchos lugares de América Latina, en la cual los jóvenes encuentran grandes dificultades para acceder a un trabajo decente y, paradójicamente, nunca los jóvenes han permanecido tanto tiempo en las aulas, ni han tenido tanta tecnología a su alcance.

En este momento, uno de cada tres jóvenes en el mundo está buscando trabajo, aunque no lo encuentra con facilidad, y otros han dejado de buscar por completo, producto de la frustración de no encontrarlo.

La mayoría de los más de 430 mil estudiantes que egresan cada año de las instituciones de educación superior enfrentarán serias dificultades para obtener trabajos bien remunerados, prácticamente 60% de los que lograron obtener un empleo lo hicieron por medio de redes familiares o sociales.

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Esto se agrava en aquellos que no participan del sistema educativo, aquellos que no tienen preparación para poder participar del competitivo mercado laboral, y esto perpetúa el ciclo de insuficiente educación, empleos de baja productividad y pobreza intergeneracionalmente. Por lo tanto, también la ONU, ha establecido, como objetivo fundamental el mejoramiento del empleo juvenil, entre los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODMS).

¿Por qué, entonces, enfocarnos en el desempleo juvenil? Porque son complejas las situaciones que estos están viviendo en el mercado laboral en este siglo XXI: desaliento laboral, subempleo, precariedad, discriminación; con altos costos económicos, sociales, familiares e individuales. El empleo da actualmente, como nunca antes, una identificación social fundamental, levanta la autoestima y nos da la sensación de ser útiles en el mundo en que vivimos. Los jóvenes necesitan, como nadie en esta época de cambios tan bruscos y controvertidos, elementos que les den seguridad y respeto.

Adicionalmente, se ha comprobado que una buena posición inicial en el mercado laboral da mayores oportunidades de tomar decisiones que mejorarán nuestra perspectiva de vida en todos los aspectos, aumentarán el capital cultural propio y de los descendientes y contribuirán a crear sociedades más ricas en todos los aspectos. Un ingreso exitoso al mercado laboral impediría que los jóvenes dejen sus países, evitando la fuga de talentos, con los perjuicios que este alejamiento trae para la sociedad a nivel económico, cultural y social. Por lo tanto, sabemos que en cualquier escenario la educación es fundamental para el empleo y desempeño de la juventud.

Este año habrá 200 millones de desempleados en el mundo, pero pueden llegar a los 204 millones si la desaceleración se materializa y el crecimiento mundial cae por debajo del 2%, según informó la Organización Internacional del Trabajo (OIT)1.

Estas cifras, sin embargo, no reflejan un fenómeno creciente, el de los “desengañados”, esas personas que tendrían que formar parte de la población activa y que no sólo no están empleadas, sino que además han dejado de buscar trabajo porque consideran que el mercado laboral no tiene un sitio para ellas.

La OIT calcula que los “desengañados” en el mundo son unos 29 millones, lo que equivale al 15% del total de desempleados, por lo que, si se contabilizaran, la tasa mundial de paro alcanzaría al 6,9%.

Numerosos estudios han encontrado que, efectivamente, los mayores ingresos se deben a que los individuos que se educan más obtienen más capacidades. Por lo tanto, está fuertemente respaldada la idea que “a mayor educación mejores ingresos”. Esto se da no sólo por el incremento en las competencias y habilidades que permite la mayor educación, sino que se ha encontrado un salto discreto en los ingresos debido a la realización del último año de un determinado nivel educativo y la obtención del título; es decir, la educación sería una forma de enviar una señal al mercado de trabajo de que uno es competente. Inclusive, hay algunos que han estudiado qué sucede si se analiza a la educación como una credencial de las habilidades, por ende, es la mayor educación también un reflejo “simbólico” de mayor capacidad.

En este momento existe un desajuste entre aspiraciones y realidades en la búsqueda de empleo. Los jóvenes tienen expectativas altas, no solo en salario sino en contenido, y estas expectativas no concuerdan con la realidad del mercado. Esto se da especialmente en la búsqueda del primer empleo, y a edades tempranas, ya que con el tiempo, se tienden a adecuar las expectativas a la realidad. Además, suele darse entre los jóvenes de más recursos económicos, que no tienen urgencia en ingresar al mercado laboral.

La educación debe ser la primera prioridad para los jóvenes, ya que los requisitos son cada vez más exigentes para encontrar empleo, cuanta más educación y experiencia tienen los jóvenes, mayores posibilidades de encontrar mejores empleos. El cambio social acelerado que vivimos lleva a la necesidad de una oferta de calidad adecuada a los tiempos que vivimos. Se debe mejorar la calidad educativa, preparando a los jóvenes con conocimientos y habilidades que le permitan insertarse adecuadamente en el mundo laboral.

Los empleos del Mañana para los jóvenes Bolivianos de Hoy.

En éste contexto de escasez de empleo, es importante impulsar la iniciativa emprendedora entre los jóvenes y facilitar su realización, de éste modo se estimula que puedan promover oportunidades de empleo para sí mismos. En nuestro país esa iniciativa es, entre los jóvenes, limitada, y las universidades no hacen mucho al respecto, siendo las primeras que deberían tener entre sus materias de cátedra, la enseñanza sobre el emprender y como romper los mitos que giran alrededor de ese concepto.

Otro aspecto a considerar es que los jóvenes deben informarse antes de optar por un carrera, la cantidad de posibles empleos que se abrirían en los próximos años.

Por otro lado, los bolivianos del mañana deben considerar que para elevar su potencial interno, amplio y complejo que supone no tan solo sólidos conocimientos especializados, sino igualmente, positivas predisposiciones personales hacia el aprendizaje permanente, una orientación hacia la innovación y la calidad, así como la búsqueda de la perfección y la eficiencia, flexibilidad ante contextos diversos y cambios permanentes, liderazgo, ética y valores.

Un coach mostrándole el camino correcto:

Es necesario que para que el nuevo profesional tenga éxito, pase por ciertas etapas de orientación basadas en el aprendizaje, aquí el coach apoya al joven desempleado a proyectar metas, definir objetivos y encaminarse hacia ellos, probablemente no esté listo para hacerlo solo y requerirá de familia, amigos, mentores, o un coach, sin embargo debe estar presente la inquietud por tener las ideas claras, enfocarse y definir sus objetivos.

Una pregunta que siempre hacemos a los jóvenes que nos buscan como intermediarios para encontrar empleo, es ¿En qué empresas quieres trabajar? y es alarmante la cantidad de respuestas sin orientación precisa, así, ese candidato no llegará lejos, eso es seguro.

Propuesta de valor:

Todo joven desempleado que quiera acortar los pasos para llegar a la primera opción laboral soñada, debe considerar ciertos aspectos básicos, como ser:

  • Identificar su vocación y validar la necesidad en el mercado, este es un punto clave ya que existen tendencias locales y mundiales, muchas carreras nos brindan status y son “ bien vistas” sin embargo es esa la vocación que tenemos o permitimos que nos influyan otros intereses, debemos estar seguros que nuestro talento será luego valorado y que llegará a aportar a la sociedad.
  • La motivación, principalmente interna, moverá a nuestro nuevo profesional hacia la consecución de los objetivos planteados con anterioridad. Desde fuera se podrá reforzar sus logros y alentar sus avances, para esto, el circuito nuevo profesional-familia-mentor o coach según el caso, trabajará para que el joven egresado o graduado pueda ingresar y desarrollarse en un mercado laboral altamente competitivo, que visto desde una perspectiva pesimista puede resultar arrollador y temible, con poco espacio y muchas exigencias. Visto del otro lado puede ser concebido como un amplio mar de oportunidades si sabemos que es lo que queremos, estamos listos para hacerlo y con la firme convicción de entrar a la cancha a jugar sin miedo escénico, ganar y disfrutar del juego.
    • Finalmente, mencionar que un joven de esta generación puede llegar a tener hasta 12 empleos diferentes, lo que lleva a aumentar su incertidumbre, pudiendo llevarlos a conductas perjudiciales para el mismo y la sociedad en que vive, esos no queremos que sean nuestros jóvenes del mañana, por eso, hoy tenemos todos que tratar de dar a estos jóvenes, dentro de nuestras posibilidades, las habilidades necesarias para que ingresen a éste mundo laboral en transformación, con la suficiente soltura, dignidad y capacitación no solo académica, más bien una orientación ética y de valores humanos.